Ya terminé las dos mangas, aunque se ven un poco tristes.

La luz invernal hace que todo se vea gris y soy muy floja como para jugar con la cámara a ver cómo lo compongo. Me estoy preparando psicológicamente para las costuras. Las costuras laterales no son tan difíciles, pero tengo que unir las mangas al cuerpo primero, lo cual por lo menos a mí me parece más difícil.
Ese libro es Little Brother, de Cory Doctorow. Pensé que tras tanta fantasía, me vendría bien un poco de ciencia ficción. Bueno, para quienes gustan de historias de adolescentes precoces y tecno-sabelotodos, está bien. Poco me consuela saber lo plausible que es este escenario del "gran hermano". Que un adolescente sabihondo emprenda la lucha contra la mal llamada "Acta Patriota" es muy entretenido, pero hubo partes de este libro que me hicieron bostezar.
Pasé otro cumpleaños más, que celebré en el trabajo con mis asistentes de laboratorio y dos de mis compañeras de trabajo, con un exceso de carbohidratos malos: pastel, galletas y refrescos. Cedí a la tentación porque era un detalle lindo de su parte. En general nadie se acuerda de mi cumpleaños porque para entonces nadie trabaja. Creo que éramos las únicas personas en todo el edificio. Más tarde el cónyuge me llevó a cenar sushi a mi sitio favorito.
La Navidad fue un asunto tranquilo. Pasamos la tarde con galletas y pastel (más carbohidratos de los malos) con unos amigos, y más tarde fuimos a cenar como debe ser con un grupo distinto de personas que mi esposo conoció a través de alguien de su trabajo. Todos veníamos de distintos países y teníamos distintas ocupaciones. Lo único que teníamos en común era que todos habíamos decidido que el gasto de ir a casa a pasar la Navidad no valía la pena.
No me quejo. Empecé este año con mi familia en México y logré hacer dos visitas más durante el año. Espero que todos ustedes hayan tenido una feliz Navidad, de preferencia con sus familias, a diferencia de nosotros.